
Existen, a mi parecer, 3 tipos de debate electoral y cada uno de ellos representa un nivel de dificultad distinto. El primer tipo, al que llamaré de dificultad 1, se da cuando los contendores tienen los mismos fines o ideales para con la comunidad en cuestión. De este modo, el debate se centra en los mejores medios para poder alcanzarlos. Este debate suele ser técnico y tiende a ganar aquel que esta más informado y tiene más datos. En el Perú, los profesionales que han egresado de universidades empresa y deshumanizadas suelen gustar de este tipo de debates ya que, por lo general, niegan que existan distintas concepciones de desarrollo, suelen pensar que todas las personas tienen los mismos fines y no reconocen la diversidad cultural de nuestro territorio**.
El segundo tipo, y al que llamaré de dificultad 2, se da cuando los contendores no comparten los mismos fines e ideales. Aunque pareciera imposible, sí se puede llevar a cabo este tipo de debates: se puede ver quién justifica mejor sus fines y hasta es probable que uno de los contendores termine convenciendo al otro de que sus fines son los mejores y entonces el debate pase de dificultad 2 a dificultad 1. Este tipo de debate suele ser ideológico-filosófico. Suele ganarlo aquel que tenga más cultura general y el que tenga más habilidad para soltar los argumentos en el momento justo y de la manera más retórica.
El tercer tipo de debate, de dificultad 3, se da cuando uno de los contendores tiene fines que no tienen la pretensión de ser universalizables a la comunidad en cuestión. Es decir, tiene fines puramente individuales (por lo general, suelen ser materiales y cortoplacistas). En realidad, es inapropiado llamarlo debate. Lo único que se puede hacer aquí es un ejercicio de persuasión. De todos modos, es bueno tenerlo en cuenta para saber los límites de la discusión.
Confesión personal
Durante esta campaña electoral me he topado, en más de una oportunidad, con los debates de dificultad 3. Por supuesto que no fue fácil darme cuenta que las personas con las que debatía no tenían la pretensión de que su candidato sea bueno para todos. Es por esto que publico esta nota. Antes de que inviertan tiempo discutiendo por gusto, traten de averiguar cuáles son los fines de las personas con la que se encuentran. La pregunta clave es: ¿tú crees que tu candidato es bueno para qué? Si no pueden preguntarlo, traten de intuirlo.
Alguna vez, cuando le comenté esto a un amigo me dijo que todos pensamos solo en nuestros intereses y que esta cuestión de los fines generales no existen. Para que que quede claro, les dejo una lista de temas para debatir. Son fines para todos los gustos y colores. Agreguen los que faltan. Un abrazo a todos.
"Tu crees que tu candidato es bueno para…
Mejorar la educación
Reducir desigualdades
Acabar con la pobreza
Seguir con el crecimiento económico
Consolidar la democracia
Tener un desarrollo sostenido
Mejorar (o por lo menos, no empeorar) el sistema de Partidos
Tener libertad de Prensa
Desarrollar una cultura participativa
Poner orden
No atentar contra valores tradicionales
Crear una sociedad con valores y principios
Integrar al país
Formar ciudadanos a través de la educación
Apoyar a la investigación (sobre todo la de los politólogos :D)
Fortalecer las instituciones y mejorar los mecanismos de fiscalización
Mejorar el sistema de Justicia
Tener un país con un proyecto nacional a largo plazo y no solo con metas a corto plazo con fines reeleccionistas
Cumplir con el acuerdo Nacional
Etc."
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*Con debate electoral me refiero a todo debate entre dos o más personas que discuten por qué candidato se debería votar.
**Las universidades empresas fueron creadas gracias a una ley que dio Fujimori.
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